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Semana Santa en Pamplona

Autor:  Mag. Flor Delia Pulido 

En la historia de un pueblo también entra todo lo pertinente a su religión, porque hace parte de su cultura, de sus ancestros, de sus tradiciones y de sus ritos a las imágenes sagradas. En Pamplona los fieles católicos desde hace muchos años han celebrado con fervor y devoción la Semana Mayor, como una costumbre traída a estas tierras desde la madre patria, España.

La Semana Santa tiene origen en los primeros años de su fundación, son mínimos los datos conseguidos sobre ella, pero si se perciben en narraciones tradicionales de la oralidad pamplonesa, que tratan de no dejar desaparecer la memoria borrosa de esa solemnidad. Los pamploneses se identifican con su Semana Sagrada a través de los diferentes ritos y de las procesiones que cada día salen de una parroquia desde tiempos inmemoriales. 

En Pamplona los Jesuitas, los Franciscanos, los Agustinos, los Dominicos, y las Clarisas establecieron sus conventos y dejaron huella en la sociedad colonial formada por los naturales y por los nuevos pobladores y su descendencia.

La presencia de la Iglesia Católica en la ciudad de Pamplona se oficializó el 27 de Octubre de 1553, cuatro años después de fundada la ciudad, pese a estar en funciones espirituales, el padre Velasco, uno de los pobladores desde 1549.

La Iglesia Católica, a través de las comunidades religiosas con su acción paciente y constante, encauzó a los aborígenes hacia el conocimiento de Cristo en todo el territorio conquistado. Antes de finalizar el siglo XVI, ya trabajaban con mística para “cristianizarlos y civilizarlos”.  

En el acta del ayuntamiento aparece el nombramiento del padre Pedro Alonso Velasco así: El Padre Alonso, apenas recibido de su nombramiento, se dispuso a la construcción de la iglesia “en un plazo de treinta días”, la cual fue recibida por el cabildo de Pamplona el 2 de Diciembre de 1553. 

Fray Alonso de Zamora decía:

Para 1555 la naciente población de Pamplona, tenía 300 habitantes, con marcada inclinación a las virtudes cristianas y las letras” 

Pasados muchos lustros de procesiones, en la Semana Mayor, llegamos al siglo XIX. “El primero de Marzo de 1882, se llevó a cabo la procesión de Jesús Crucificado a la cual concurrieron el Obispo, quien la presidió, el venerable Capítulo Catedral, todo el clero de la comunidad y un número considerable de fieles; a las cuatro de la tarde salió la procesión de la Iglesia del Humilladero, recorrió once cuadras hasta llegar a la Catedral. 

El primero de Abril de 1883, se inició la Semana Santa (…), desde el segundo domingo de Cuaresma cuando se sacó la Imagen del Señor Crucificado del Humilladero, para llevarlo al templo de Santa Clara, donde harían el novenario, las misas y oficios religiosos en su honor. Estos actos se realizaban por la noche y el señor Obispo y otros sacerdotes celebraban los oficios en cumplimiento del voto hecho por el cabildo de esta ciudad después del terremoto 1796 (…)”. 

“En la Semana Santa los católicos pamploneses, nos reconciliamos con Dios, mediante los sacramentos de la penitencia y la comunión. En ellos, nos unimos espiritualmente a Cristo con la esperanza de estar más vivos en él. Esta, encarna y expresa de manera muy relevante y testimonial, la fé sólida y vivamente arraigada de sus gentes en Pamplona”. (Revista Semana Santa, págs.: 18 a 22).

También denominada Semana Mayor, corresponde a ocho días, en los cuales la Iglesia Católica, según la Pascua hebrea, los dedica al recuerdo y celebración del misterio, la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, con las cuales venció al demonio y nos rescató de la condenación eterna al reconciliarnos con el Padre eterno y con la humanidad. Algunas diferencias se han presentado a través del tiempo.


El profesor, Luis Fernando Velandia (q. e. p. d.), decía en 1998, que si se comparara la Semana Santa antigua con la del final del siglo XX, se notarían diferencias extremas, aludiendo estas a las costumbres, y al comportamiento social, que han cambiado y aún lo siguen haciendo en el siglo XXI. 

Exponía que, en lo esencial, el sublime drama del Calvario siempre tendrá el infinito significado que congrega anualmente al mundo católico para acelerar con fé sobrenatural el divino misterio de la Resurrección. Pero que los cambios se debían al paso del tiempo que transforma todo. 

Recordaba que nuestra Semana Mayor se equipara a las de Tunja, Mompós, y Popayán, y que el realce y esplendor de la nuestra se debía a la cooperación de Don Augusto Ramírez Villamizar, quien con la Asociación de Amigos de Pamplona la rescató cuando decaía en las décadas del setenta.  

Evocaba Velandia, algunos aspectos de la Semana Santa de antaño, decía que: “El Domingo de Ramos había concurrencia de la gente del campo que formaba un tupido bosque de palmas (muchas entretejidas con singular esmero), para recordar la entrada triunfal de Jesús a la veleidosa Jerusalén. Ahora muchos campesinos, por las trágicas causas que conocemos, han tenido que radicarse en 4 las ciudades, y las palmeras, al igual que las restantes arboledas, hay que mantenerlas intactas, para así evitar la desertización del medio ambiente”.  

El Lunes y el Martes Santo las procesiones salían en la tarde, desde los templos de El Carmen y las Nieves, arreglados los pasos con flores de Pamplona. “Desde el Miércoles Santo las emisoras nacionales transmitían especialmente música muy apropiada para estimular la meditación y el recogimiento. También se dramatizaban por radio pasajes de la Pasión, todos ellos con excelente reparto. 

Los teatros “Jáuregui y Cecilia” proyectaban películas en blanco y negro bastante gastadas (…) cuyos argumentos se basaban en relatos bíblicos, era costumbre, en los clubes sociales, al igual que en las salas de billar, colocar sobre las mesas “pabellones” con los focos apagados para advertir que temporalmente se suspendía el juego, “el mundanal ruido”. Los carros de plaza que eran seis se guardaban el Jueves y el Viernes Santos. Las calles, empedradas quedaban desiertas. 

Ahora hay muchos automóviles particulares, buses inmensos y dinosaurios “tractomulas” que entran con bullicio y dejan el humo contaminante, en las calles de la ciudad. 

En este Jueves los fieles se esmeraban por cumplir “religiosamente” el viejo dicho de “Semana Santa”, con vestido nuevo. En efecto, las damas y los caballeros “volteaban el baúl, y abrían los escaparates de fragante cedro. Se ponían las mejores galas, con el fin de concurrir digna y elegantemente a los sublimes oficios que la liturgia señala para la fecha. Ellas ataviadas con telas de superior calidad y con sus respectivos aderezos de oro auténtico. Ellos con ternos de los famosos paños “león, campana y Atlas grano de pólvora” y hasta las puntuales beatas estrenaban pañolones de seda de amplio fleco y de paso, recopilaban o mejor, inventaban nuevos…. chismes”. 

Agregaba el profesor Velandia que: “Antes y ahora, en Pamplona, las gentes y los visitantes van en romería a venerar los bellísimos monumentos donde Jesús Hostia Sagrada es expuesto en templos parroquiales y capillas. El Jueves Santo era tradicional en la mayoría de hogares, el opíparo almuerzo “de los siete potajes”, las amas de casa al calor del carbón preparaban variados y exquisitos platos cuya 5 

calidad se debía a la experiencia y sazón de ellas y a la sana calidad de los productos del campo libres del exceso de plaguicidas y abonos químicos que hoy pululan”. 

Evocaba el maestro Velandia que el bien aliñado pan pamplonés que era de los mejores del país al igual que los ponqués, mantecadas, pasteles y otras producciones de la repostería ya hoy son solamente delicadezas que se perdieron entre la bruma de los más gustosos recuerdos. Desde el Viernes Santo hasta el Domingo de Resurrección, como un espontáneo tributo de amor filial al Divino Redentor, próximo a la consumación del cruento sacrificio, no se tocaban las campanas solo el ruido sordo de las matracas invitaba a los oficios religiosos y al recogimiento. 

Además, el Viernes y Sábado Santo los pamploneses acostumbraban a vestirse de luto. El Domingo de Ramos estrenaban vestido de colores. Los caballeros, bien puestos, lucían su vestido de paño completo y sombrero. También se evitaba barrer y cocinar en esos días, considerados muy sagrados. Los alimentos se preparaban con anticipación y en muchos casos se llegó a decir que las personas no debían bañarse los días Viernes y Sábado Santo. 

En los colegios, el Viernes Santo los estudiantes orientados por sus profesores, que en muchos casos eran religiosas se preparaban para asistir a las celebraciones de la tarde, y acostumbraban a hacer silencio absoluto dizque para escuchar el ruido que hacían los judíos al clavar a Jesús en la cruz, se inclinaban hasta el suelo y colocaban su oído sobre el oído. Estas costumbres se han perdido. 

No hay versiones exactas sobre la fecha o año en el cual se inició la Semana Santa, por tradición oral se sabe que empezó desde la fundación de la ciudad. La Semana Santa de Pamplona recogió las mejores tradiciones religiosas de España, representadas en algunas de las imágenes que salen en procesión, de ellas varias tienen hasta 400 años y cada una posee su historia, decía el profesor Velandia. 

“La primera Iglesia según tradición histórica fue la Ermita de las Nieves, que está situada junto al a la Iglesia El Carmen, allí se hicieron las primeras procesiones de Semana Santa por curas doctrineros (…), ellos se regían por el calendario Gregoriano, en sus cantos y lecturas, y por el misal romano; y por todo lo relacionado con la Pasión que se encuentra en la Biblia: hacían la Semana Santa igual que en Popayán, Romanos: Tunja o Santafé de Bogotá” (Rosa Aura 1994, pág. 35). 

“Imagina el pueblo pamplonés que antiguamente, cuando se hacían las procesiones, serían las principales: La entrada de Jesús a Jerusalén conocida como el Domingo de Ramos, la muerte de Jesús en la Cruz, el Sepulcro y la Resurrección” (Rosa Aura 1994, pág. 35).  

“La Semana Santa se caracteriza por la presencia de su historia, su religiosidad, su cultura, su arte y su pura espiritualidad y mística”, sigue afirmando Rosa Aura. 

Las procesiones se realizaban, y aún se llevan a cabo con imágenes de Cristo en su pasión y muerte. De la Virgen María y de símbolos relacionados con el sacrificio para recordarnos a los católicos que Jesús padeció por nosotros y para renovarnos en la fé. Ovidio Parada Fernández (1993) dijo que: “La Semana Mayor de Pamplona, es siempre antigua, siempre nueva, siempre solemne, tradición centenaria conservada en su esencia que ni el paso del tiempo, ni los avatares de la vida moderna han podido cambiar” (Revista Semana Santa N° 16).  

La procesión de cada día Santo, aún tiene según la imagen central venerada en cada parroquia, un sello o un lema espiritual que cada año renueva la Iglesia, para que los fieles practiquemos con cristiandad etapas de fé las cuales nos ayudarán a caminar con Cristo. 


En los siglos XX y XXI, el Domingo de Ramos, cada parroquia con su párroco y con sus fieles, participan en la liturgia de la bendición de los Ramos (hoy plantas diferentes), todos se congregan y en un procesión presidida generalmente por el señor Arzobispo, en la plazuela Almeida, se dirigen desde de allí a los templos parroquiales para asistir a la Sagrada Eucaristía.7

En la programación de Semana Santa, los lemas son escogidos por quienes la elaboran para contextualizarlos según las necesidades espirituales del momento. Por ejemplo, el Domingo de Ramos: “Haz Señor que los que llevamos estos ramos vayamos al encuentro de Cristo, cargados de buenas obras” (1996); “Viva el Hijo de David Bendito el que viene en nombre del Señor” (1994). El Domingo de Ramos se celebra la entrada triunfante de Jesús en Jerusalén.


El Lunes Santo en Pamplona, se rinde homenaje al Señor Caído, la procesión sale de la parroquia mayor de Nuestra Señora de las Nieves. En 1994, el lema fue: “Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros”, otro “Imploramos el perdón y la unidad de los cristianos”.

En el año 1998, camino al Jubileo del año 2000, los días santos estuvieron centrados en la persona del Espíritu Santo, el lema del Lunes Santo fue: “Oprimido, Él se humilló no abrió la boca”. (Revista Semana Santa N° 24, pág.: 24-25). De la parroquia de Las Nieves salen de doce a catorce pasos a la procesión. Hace muchos años sacaban un paso con el “Señor de la Sentencia”, que era igual al Nazareno de la Parroquia del Carmen, pero aquel se perdió era el “Niño Jesús de la Pasión”, a él le colocaban la cruz Santa, la espada, la escalera, los dados y otros elementos alusivos. Una imagen preciosísima que se perdió, según parece, fue la que entró en los famosos robos que hacían los españoles cambiando imágenes antiguas por imágenes nuevas; como en ese tiempo, los párrocos no sabían de arte, se dejaban asombrar por una bellísima imagen de yeso y la cambiaban, el “Señor del Huerto” era una imagen preciosa. Al cura Arias, en el año 1940, le presentaron una imagen del Señor del Huerto con un ángel y cambió la antigua imagen que tenía el Cristo tallado en madera de un arte primoroso; en esta misma forma se perdieron otras imágenes: las cuales eran cambiadas con españoles estafadores. (Rosa Aura 1994, pág. 40).

Algunos de los pasos que desfilan el Lunes Santo, son: “La Santa Cruz”,

“A propósito de los pasos, hay que decir, que entre otras imágenes valiosas por su simbolismo religioso y por su talla se perdieron: En la Iglesia del Carmen “Simón Cirineo”, “El Santo Cristo de Limpias”, “El cuadro del martirologio romano” (este tenía pedacitos de huesos de santos y trocitos de algunos mantos de Santos mártires), la imagen de “San Juan Chiquito”, “El Señor de la Cañita”, “El Señor del Huerto y unos ángeles”, “Los judíos antiguos” se quemaron en el incendio que tuvo la iglesia en 1908, los judíos que hay ahora, fueron mandados a hacer por el padre Fernández a principios de este siglo XX para reemplazar los que se incineraron”. El judío que va en procesión con el “Santo Ecce Homo”, fue mandado a hacer por el padre Fernández, le dió al pintor un retrato de Fortunato Bernal, General de los ejércitos quien participó en la guerra de los mil días. Este judío es negro, de bigote, alto y malo” (Rosa Aura 1994, pág. 40).


 La procesión antiguamente salía de la Catedral, ahora se encarga de ella la parroquia San Francisco de Asís, el homenaje lo rinden al Señor de la Humildad. Algunos mensajes han sido: “Nosotros le tuvimos por azotado, huido de Dios y humillado (Is-53,4) (1998), “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón” (1994), “Jesucristo es compasivo, tolera, sufre, perdona, ama (2001).

Los Hermanos Nazarenos, como en todos los días Santos, recorren las calles por donde pasará la procesión de la noche, en esta forma orientan a los pamploneses y a los turistas que llega a la ciudad, sobre el recorrido que se hará. Cada día Santo desfilan, ante los pasos; asociaciones, grupos cívicos, bandas marciales, autoridades civiles, militares, miembros de las comunidades religiosas, seminaristas y delegaciones de los colegios que pertenecen a cada parroquia; en esa forma las procesiones revisten más recogimiento, religiosidad, solemnidad y veneración a la Pasión de Cristo.

Los pasos de la procesión del Martes Santo son entre otros: “La Cruz”, “La Verónica”, “El Santo Rostro”, “San Juan”, “San Pedro”, “La Dolorosa”, 

“Antiguamente el Martes Santo se hacía la procesión del “Señor de la Piedrita”, hoy “Señor de la Humildad”, el oficio que se realizaba se llamaba “de tinieblas”, debido a que la ceremonia se hacía en lo oscuro porque en ese tiempo no había luz eléctrica en Pamplona. A las siete de la noche se convocaba a todos los fieles a la Catedral, en la ceremonia se cantaba el canto de los Maitines, el Obispo salía con el capítulo y doce catedralicios que lo acompañaban a hacer el recorrido por toda la iglesia, el señor Obispo era el único que llevaba un cirio encendido, la oscuridad de la iglesia daba para que la gente se quedara dormida. En la ceremonia se rezaban algunos de los pasajes de la Biblia, donde narraban como fue la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, hasta llegar a la oración del Huerto: “Padre Mío si es posible quita de mí este cáliz”, entonces nuestro Señor se volvía a mirar a los apóstoles y los encontraba dormidos y él los despertaba y volvían a orar todos con el Padre. Es así como el Obispo se acercaba a las personas que estaban dormidas y les daba una cachetadita en la mejilla diciéndoles: “Despertad, por qué os habéis dormido? Era una ceremonia muy linda (….), después prendían la luz cuando se cantaba gloria (….)”. (Rosa Aura 1994, pág. 36).


En el año 1998, el lema fue: “Y con todo eran nuestras dolencias las que El llevaba y nuestros dolores los que El soportaba” (Is. 53,4). El Miércoles Santo en Pamplona, se dedica a Jesús Nazareno en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, Rosa Aura Celis 1994 dice que los pasos que desfilan son: “La Santa Cruz”, “San Pedro”, 

“El Señor del Huerto de los Olivos” tiene más de cincuenta años (1994), lo cargan catorce o dieciséis nazarenos, lo arreglan en forma natural para que tenga parecido (…) al Huerto de los Olivos, es una de las imágenes, igual que las otras despiertan admiración y fervor entre los fieles católicos.

“María Magdalena” que data de 1600 (1994); representa esta imagen a una de las mujeres que ungió a Cristo con aromas, animada en su veneración al Cristo sufriente;

Agrega que el ángel de la columna efigie antigua, su talla es de yeso y de alto tiene 160 cms.; “El Señor de la Sentencia”, data de 1600, su anda es de dos metros por cuatro de ancho (…), el judío conduce al Señor amarrado, el padre Fernández mandó hacer este Judío (…) lo llevan de doce a catorce cargueros. (Rosa Aura Celis, pág. 67); “La Piedad”, es de la década del cuarenta, se le conoce como la Virgen de los Dolores de Cácota, mandada a hacer por el padre Reinaldo y elaborada por Arturo Pérez, es una imagen del Humilladero (Rosa Aura, pág. 68);

“El encuentro de Jesús con las tres Marías (….) data de los años 1600, es una talla de madera (…), la cargan dieciséis o diecisiete nazarenos” (1994, pág. 69);

“El Señor Caído”, imagen hecha en yeso (para 1994 tenía más o menos setenta años), la conducen en las procesiones de catorce a dieciséis penitentes, (Rosa Aura, pág. 70); “Jesús Nazareno”, es el paso mayor de la parroquia del Carmen, (pág. 71), este paso tiene más o menos ochenta y dos años (…), el judío que lo acompaña es la réplica del Presidente Tomás Cipriano de Mosquera” (Rosa Aura, pág. 71);

“El Cachorro” es un Cristo crucificado (…), es una réplica de un Cristo que hay en España, llegó a Pamplona por intermedio del Doctor Fidoly Francisco Rangel Rozo y del padre Luis Jesús Maldonado, quien era el párroco (década de los 70), la imagen fue traída de Quito-Ecuador….”. El Doctor Fidoly Francisco Rangel Rozo, era un galeno prestigioso de Pamplona, cuando conoció en Sevilla (España), el Señor crucificado de esa ciudad, llamado “El Cachorro”, se impresionó mucho. Entonces encargó a un renombrado artista una réplica y el doctor lo llamó “El Cristo del Perdón” y lo donó a la parroquia El Carmen. Es una de las imágenes más veneradas por los fieles pamploneses.

En ella, también se destacan los pasos llamados “Los verdugos de Cristo”, sobre los cuales se han tejido leyendas. (Revista Semana Santa N° 24 1998).


El historiador pamplonés Armando Gómez Latorre (1979), dijo que: “La imponente, majestuosa, solemne e interminable Procesión del Miércoles Santo salía entonces -y sigue saliendo- de la Iglesia del Carmen. En Pamplona, llamada religiosamente la Ciudad Mitrada, causaban admiración y espanto, beneplácito o repudio según el color político rojo o azul dos pasos destacados: uno correspondiente a los judíos de rostros patibularios que azotan a Cristo cruelmente; y otro, detrás en seguimiento, de los que arrastran al Nazareno de cabestro, con placentero ademán, como oveja al matadero. Aquellos Pasos Santos, de insinuante apología doctrinaria y de acerba crítica política implicaban, ni más ni menos, las supuestas persecuciones contra la Iglesia en el siglo pasado de los gobiernos liberales de José Hilario López por las medidas de intolerancia y expulsión de los jesuitas; y contra el general Mosquera, que había sido presidente conservador en el cuatrienio 1845-1849 pero que ahora, después de un viraje de cuarenta grados, en 1861 decretaba, contra la tolerancia liberal, la desamortización de bienes de manos muertas, la tuición de cultos y el destierro de algunos obispos, entre ellos el de la Diócesis de Pamplona. Los Pasos, verdaderas reliquias religiosas y folclóricas, no han desaparecido pero están distorsionados en su mensaje y contenido. Datan del siglo pasado y fueron traídos de España durante la dictadura de la Regeneración. El cura párroco de la Iglesia del Carmen, don Baltasar Vélez, los encargó a un imaginero español quien, complacido con el encargo, se las arregló para que aparecieran como blanco, el general Mosquera y como negro el general López. No obstante, los rostros de los notables mandatarios granadinos de la pasada centuria, impresionan por sus gestos grotescos y atrabiliarios más que por la fealdad de su delito.

Entonces, y por aquellas calendas juveniles, bajo el férreo báculo de Monseñor Rafael Afanador y Cadena, los cirios de los alumbrantes, la monotonía de los cantos gregorianos, las dobles filas blancas y negras de los seminaristas, el paso marcial de las tropas, los fatigantes desfiles de los colegios entre ellos nuestro Liceo de San Tarsicio de la feligresía murmurando rezos y contriciones, aquellos pasos, repetimos, suscitaban en todos, sentimientos de fé y de piedad ante el Cristo flagelado y suplicante, que más bien parecía repudiar el sentido político de su viacrucis” (Revista Semana Santa N° 33, 2007).


Como todos los días Santos durante algunos años en la programación que entrega la Arquidiócesis de Nueva Pamplona, ha dado un lema para este día, uno de ellos es: “Somos el pueblo que peregrina hacia el Padre”. Este es uno de los días católicos en los que la solemnidad hace presencia, la Iglesia Católica conmemora la Cena de Jesús con los apóstoles y la institución de la Sagrada Eucaristía.

La procesión de este día sale de la Parroquia del Señor del Humilladero, a las dos y treinta de la tarde. Es muy concurrida y en ella toman parte todos los fieles, también las autoridades civiles, religiosas, militares y los colegios de la ciudad con sus respectivas bandas de guerra. En la procesión del Jueves Santo, muchos de los pasos que han desfilado los días anteriores hacen su presencia. “En la procesión de este día se ve el derroche y la magnitud como son arreglados los pasos” (…), así se demuestra la belleza, el arte, el colorido y se enfatiza la piedad de los fieles de la ciudad (Rosa Aura 1994, pág. 74). Después de la procesión hay celebración de la Santa Eucaristía en todas las parroquias, donde se lleva a cabo el laboratorio de los pies. En las iglesias y capillas se visten monumentos en homenaje a Jesús Sacramentado; los cuales permanecen desde las seis o siete pasado meridiano hasta la medianoche y el Viernes Santo desde las siete de la mañana hasta la una de la tarde. Muchos fieles católicos visitan los monumentos recorriendo uno a uno los templos, con gran devoción.

La procesión muestra los pasos de: “La Santa Cruz” (de Santo Domingo), “San Juan”, “San Pedro”, “El Señor del Huerto”, “El beso de Judas”, “La flagelación del Señor”, “La Verónica”, “El Santo Rostro”, “El Señor de la Sentencia”, “María Magdalena”, “Jesús Nazareno”, “Los Ladrones Dimas y Gestas”, “El Señor del Humilladero,” “La Dolorosa”, “La Piedad” y “La última Cena”, entre otros.

A propósito, el Señor del Humilladero es venerado por los pamploneses desde antes de 1595. “Este Crucifijo si no es obra de Bruneleschi, lo que es casi seguro, si es de su escuela renacentista” (Directorio Telefónico de Pamplona, 1986 – 1987, pág. 13).

El paso de la última Cena, está conformado por trece imágenes y fue comprado por Monseñor Jesús Acosta Mohalem, cuando era párroco del Templo del Señor del Humilladero.

Durante más de veinte años, en la noche del Jueves Santo, un grupo de jóvenes seminaristas y familias del barrio Afanador y Cadena, hacían la procesión hasta la Cruz que ésta en la parte más alta de la cordillera, hacia el oriente de la ciudad; subían por el barrio los Garabatos, portaban antorchas y luminarias lo cual constituía un hermoso desfile que se divisaba desde el centro y los barrios periféricos de Pamplona. Esta costumbre se terminó debido a los desmanes que cometieron gentes inescrupulosas, que se fueron sumando a los grupos iniciales cuyo objetivo era un acto más de sacrificio (por la subida), de piedad y fervor que de recreo o goce pagano.

Hay que destacar que en algunas sobresalientes ceremonias litúrgicas, realizadas en la Catedral de la ciudad, como misas solemnes en antiguas épocas, se presentaban músicos de gran calidad artística como don Gerardo Rangel y don Luis Chacón Hernández, ellos se turnaban interpretando música sacra en el órgano, constituyendo un auténtico concierto que eran el deleite de la ciudadanía. (Revista Semana Santa N° 24 de 1998).


Estas imágenes que desfilan en procesión el Jueves Santo y el Viernes Santo tienen su historia. Es importante destacar que estos dos pasos registran su origen en el siglo XVI, se cuenta que el 28 de Febrero de 1590, los mayordomos del Humilladero, Juan Díez de Fuenmayor, Juan Durán y el escultor Juan Bautista de Guzmán, convinieron para que este esculpiera “por 275 pesosde buen oro de veinte quilates fundido y marcado con la marca Real de su Majestad cada peso, de a diez tomines por peso, como corre en esta ciudad” (…), dos figuras de los dos ladrones del altar del Xpo que está en dicho Humilladero, de madera (…)

(Pabón Villamizar 1994, págs.: 89 y 90) y que ellos mismos le entregarían para que en el plazo de cinco meses los hiciera el escultor.

El escultor Juan Bautista de Guzmán y el capitán Juan Velasco de Montalvo firmaron el 22 de Marzo de 1599, un contrato para que esculpiera, para el Convento de Santa Clara, por 395 pesos de buen oro de veinte quilates cada peso, las siguientes imágenes: “Un Xpo crucificado de seis palmos, ques de vara y media desta tierra, que se puedan desgonzar los brazos (…), otro Xpo resucitado de cinco palmos y medio (…) la imagen de Nuestra Señora, rostro y manos desde medio cuerpo arriba ques destatura de una mujer (…), un Niño Jesús (…) la figura de San Josephe con sus ropajes y un niño de la mano (…)”. (Acosta Mohalem 1994, citado por Rosa Aura).

El Cristo y el San José están en la Catedral de Pamplona. El capitán Velasco era hermano mayor de la madre Magdalena Velasco abadesa y síndico del Convento de Santa Clara de Pamplona en 1590. Los ladrones Dimas y Gestas, hicieron decir a Oviedo, cronista del siglo XVII, hablando de las imágenes del Calvario del Humilladero: “Tiene tres hechuras de escultura primorosa, que son un Santo Cristo muy milagroso y las estatuas de los dos ladrones que acompañaron a Cristo, en extrema perfección en su línea” (Directorio Telefónico de Pamplona, 1986 – 1987, pág. 13).

A propósito de los ladrones, un viajero en Pamplona hablando de los dos acompañantes del Cristo del Humilladero y amigos de lo ajeno dijo: “Para ladrones finos, / los de Pamplona” (Directorio Telefónico de Pamplona, 1986 – 1987, pág. 13) y (Revista de Semana Santa N° 33, 2007).


Ha tenido como lemas cristianos varios, entre los cuales destacamos dos: “Mirad el ángel de la cruz donde estuvo clavada la salvación del mundo”; “¡Venid a adorarlo! nadie tiene amor más grande que el que dé la vida por sus amigos” (Jn. 15,13) (1998).

El Viernes Santo, es uno de los días de la Semana Mayor, más solemnes que celebra la Pasión del Señor. Desde las tres de la tarde en Ceremonia presidida por el señor Arzobispo, se hace la adoración de la Cruz y a las 7:00 de la noche en la Iglesia Catedral, se lleva a cabo el Sermón de las Siete Palabras, cada una de las cuales está a cargo de un presbítero, quien trata de contextualizar su mensaje con los tiempos modernos. Después se realiza la ceremonia del descendimiento de Cristo de la Cruz y enseguida la Solemne Procesión del Santo Sepulcro que generalmente sale a las nueve de la noche. El Cristo es conducido, presidido de otras imágenes, hasta el templo del Humilladero donde permanece para adoración de los fieles hasta las doce de la noche y el Sábado Santo desde las siete de la mañana hasta las cuatro de la tarde. Desfilan ante él pamploneses y fieles venidos de otras regiones del país y de la República Bolivariana de Venezuela.

A propósito de la celebración de las siete palabras, el Viernes Santo en la Catedral, hace varios años el Coro de Pamplona, que había sido creado por el Doctor Fidoly Francisco Rangel Rozo en compañía del padre Gabriel Pinzón, entonaba cantos sacros con mucha maestría. Luego, fue organizado el Festival Internacional Coral de Música Sacra, por parte del Ingeniero Edwin Orlando Carrillo, en el cual participan coros Naciones e Internacionales, en varias capillas y parroquias de la ciudad.

A las once de la noche se realiza la procesión del Desande, la cual hace el recorrido inverso de la procesión del Santo Sepulcro; en ella los penitentes o nazarenos y demás fieles oran y hacen penitencia. El Viernes Santo, en la procesión del Santo Sepulcro, desfilan todas las comunidades parroquiales, colegios, las autoridades civiles, militares, religiosas y en muchas oportunidades marchan el señor Gobernador, algunos secretarios de su despacho, el señor Alcalde de la ciudad, sus secretarios y los miembros del Concejo Municipal y lógicamente el señor Arzobispo y los integrantes del clero arquidiócesano; es un día de recogimiento y penitencia. Antiguamente la gente se vestía de negro durante el día en signo de entrega y de fervor a Cristo en el Calvario.

Hace muchísimos años en “el Viernes Santo” cuando se hacía la procesión del Desande, esta era miedosa, tétrica, causaba aprensión en todas las personas, debido a que las calles eran todas empedradas y con acequias en las esquinas. “Los Nazarenos sacaban una cruz de vigas enormes, la iban arrastrando, los demás penitentes llevaban barras de hierro amarradas a los pies y cadenas que (…) iban arrastrando a medida que caminaban, y otros se iban flagelando; rezaban las viacrucis, la casa del rosario y en las esquinas cantaban el de profundis en música gregoriana, la procesión salía a las doce de la noche y terminaba a las dos de la mañana, duraba dos horas el recorrido (…)”.

La velación del Santo Sepulcro se hacía y aún se hace en el Templo del Señor del Humilladero, muchas personas acuden a rezar ante el Santo Sepulcro. “La velación duraba desde el Viernes Santo, a las tres de la tarde hora en que moría Cristo (….) y permanecía toda la noche, no se cerraba la iglesia, el Sábado Santo todo el día hasta las cuatro de la mañana que cerraban la Iglesia para hacer el cambio del Sepulcro por el Resucitado” (Rosa Aura, 1994 pág. 37).


En este día antiguamente no se escuchaba música alegre, hoy las costumbres han cambiado y se considera un día normal, pero la iglesia Católica y los fieles cristianos rinden devoción a Cristo en el Sepulcro. Lemas para este día: “Jesús Resucitado es la esperanza y seguridad de una humanidad nueva” (1996-1997), “Celebremos junto a Cristo Resucitado” (1999).

Antiguamente los párrocos presidían la solemne vigilia pascual en los templos parroquiales y no había procesión. En este día a partir de 1997, se pasó la procesión de la Soledad del Viernes Santo al Sábado Santo. De la parroquia de Santa Marta sale la procesión de “La Virgen de la Soledad”, va hasta el templo de “El Carmen”, donde se celebra la Liturgia de la Palabra en la solemne Vigilia Pascual. En las demás parroquias, capillas y en la Catedral también se celebra la bendición del fuego nuevo, el pregón pascual, la liturgia bautismal y la Santa Eucaristía.

Antes, la procesión de la Soledad y del Desande, salían del Santuario del Humilladero, en la noche del Viernes Santo a las 11:00 p. m. El Viernes y Sábado Santo durante el día los fieles católicos rezan treinta y tres credos en el santuario del Humilladero ante el Santo Sepulcro, en recuerdo de los treinta y tres años de Cristo en la tierra.

Es necesario destacar como decía Monseñor Alberto Alarcón (Revista Semana N° 29 2003, pág. 13) que: “las imágenes no se adoran. Se les tributa honor y veneración. Ellas no son las personas, ni en ellas está su espíritu, son solo representaciones (…). Nos ayudan a la adoración por medio de la cual impetramos los favores de Dios, de la Virgen y de los Santos”.


Es un día de logra y de triunfo de Cristo sobre la muerte y el pecado. Algunos lemas para este día son: “Jesús vive, vivamos para ÉL” (1998), “Ha resucitado el Señor Aleluya”.

A las nueve de la mañana se celebra la misa de Resurrección en el Templo del Humilladero y enseguida, se realizan las carreras de San Juan, las cuales rememoran el encuentro de Cristo Resucitado con San Pedro y María Magdalena. Sale la imagen de Jesucristo Resucitado del Santuario del Humilladero, por la carrera séptima hasta la calle quinta, en donde se encuentra con María Magdalena; continúa por la calle quinta en cuyo transcurso se encuentra con las imágenes de San Juan y San Pedro, prosigue por ésta, hasta la carrera quinta en cuya esquina tiene lugar el encuentro con el paso de la Virgen María y continúa la procesión por la Calle sexta hasta llegar a la Catedral, donde se celebra la Solemne Eucaristía de la Resurrección. En las demás parroquias y capillas también se cumple el rito de la Resurrección. Así se termina la celebración de la Semana Mayor en Pamplona.

Otras actividades que se desarrollan, paralelas en esta semana son: La Feria Micro-empresarial del Nororiente Colombiano y el Festival de la Colación y el Dulce pamplonés, organizadas por la Cámara de Comercio y en algunos años se han organizado exposiciones de imágenes en el Museo Arte Religioso, conferencias alusivas a la historia del arte pamplonés. Así se atiende a todos los fieles cristianos que vienen diferentes partes del país y de la República Bolivariana de Venezuela.

Expresiones como: Sagrado, Cuerpo y Sangre de Cristo; Vida, Pasión y Muerte, Resurrección, procesiones, monumentos, oración, reflexión, arrepentimiento, museos, conferencias, coros de música sacra, exposiciones y presentaciones culturales están ligadas a la Semana Mayor; pero, ante todo, la espiritualidad que vivimos y respiramos en ella, debe conducirnos a acendrar más la fé en Cristo Jesús y ver en los semejantes el hermano que necesita de nosotros ayuda y amor; comprensión y caridad; solidaridad y consuelo para enriquecer su mundo interior y el nuestro.

En varios días de la Semana Santa también desfilan los pasos y delegaciones infantiles con su Semana Santa, a cargo de los líderes quienes son adultos y jóvenes, grupos de cursillistas, catequistas, grupos de oración, a cargo de la Parroquia Mayor de Nuestra Señora de Las Nieves, que cada años va renovando los grupos.


Hace más de veinte años que se celebra la Semana Santa Infantil, paralela a la Semana Mayor. La forma como se organizó la Semana Santa Infantil, la narró el poeta Augusto Ramírez Villamizar. El Padre Rafael Lizcano García (hoy Monseñor), cuando era párroco del templo mayor de Nuestra Señora de las Nieves o Santo Domingo, entre muchas de las actividades que realizó, una fue la de la fundación, organización y concreción de la Semana Santa Infantil en Pamplona.

Don Augusto Ramírez Villamizar, Presidente de la Asociación de Amigos de Pamplona, lo entrevistó en 1992 y al respecto están textualmente las consideraciones del Presbítero Lizcano García en ese momento.

“- Don Augusto: ¿En qué consiste la Pascua Infantil?

- Párroco: La Pascua Infantil consiste en una experiencia de fé que van a tener los niños contemplando, conociendo y vivenciando todos los momentos de la Pasión del Señor.

- Don Augusto (…), es verdad que está organizado la Semana Santa de los Niños, al estilo pamplonés?

- Presbítero Lizcano: Sí con la colaboración y el entusiasmo y el apoyo de muchos pamploneses, empezando por usted, estamos organizando la Semana Santa de los Niños, en la cual estos van a hacer sus procesiones, van a vivir las ceremonias preparadas por los jóvenes, líderes de la Pascua Juvenil que ya ha hecho historia en Pamplona. Estamos organizando concretamente doce pasos, elaborados artísticamente, para que el niño desde el comienzo de su vida se familiarice con los valores de la religión y con los de la religiosidad de Pamplona.

- Don Augusto (...), ¿Cómo se está organizando las procesiones de la Semana Santa de los niños?

- Presbítero Lizcano: Las procesiones de la Semana Santa de los Niños van a contar con los mismos elementos que tienen las procesiones de la Semana

Santa tradicional entre nosotros: tendrán sus pequeños regidores: Tendrán un grupito de niños que se llamarán las cofrades del Señor Caído: las niñas llevarán sus trajes apropiados según cada paso y formarán la Cofradía de la Virgen del Dolor. Habrá también un grupito pequeño de sahumadoras y otro grupito de cardenalitos y se llevarán los estandartes alusivos a las escenas de la Pasión. Las andas han sido hechas primorosamente en el SENA, con la colaboración de los Amigos de Pamplona y los pasos están ya hechos. Algunos son tallas de madera realizadas por un artista nortesantandereano: José Carrillo y otros pasos son imágenes antiguas.

- Don Augusto (…), ¿ha encontrado correspondencia entre los padres de familia, y otros pamploneses para organizar la Semana Santa, “chiquita”?

- Presbítero Lizcano: He encontrado una enorme buena voluntad y un gran entusiasmo tanto que en los dos primeros domingos al hacer las inscripciones de los niños, llegaron a más de centenar entre niños y niñas para participar en la Semana Infantil y los papás están muy dispuestos a colaborar y los niños van a asistir varios sábados a las preparaciones para que no sea solamente llevar los pasos sino recibir conocimientos referentes a la Pasión del Señor.

- Don Augusto: (…), este proyecto suyo indudablemente entusiasmará a todos los pamploneses porque con su realización se le da especial realce a la Semana Santa de Pamplona, que ya tiene tanto prestigio en Colombia y en Venezuela.

Los Amigos de Pamplona que ya hemos trabajado durante veinticinco años por engrandecer la Semana Santa nuestra, lo felicitamos por esta noble y fecunda iniciativa, lo queremos apoyar y pedimos para ella la colaboración no sólo de los católicos, sino también de todos los habitantes de Pamplona porque la Semana Mayor nos trae a todos grandes beneficios espirituales y materiales.

- Presbítero Lizcano. Yo le agradezco, Don Augusto, su gentileza y estímulo y desde ahora lo invito para que sea el coordinador y animador de esas pequeñas procesiones, como lo hace tan eficazmente en las procesiones grandes”. (Ramírez Villamizar, 1992).

En esa forma Monseñor Rafael Lizcano García, con su dinamismo y con el respaldo de los fieles de la parroquia Mayor de las Nieves, de la cual era su párroco, y con la colaboración de familias de otras parroquias y con los gremios de la ciudad inició esta importante actividad religiosa desde 1992.

En el año 2007 la Semana Santa Infantil llegó a los 15 años de su fundación y presentación anual. Cada año, con la orientación y dirección del presbítero que sea párroco de Las Nieves, la Semana Santa Infantil se ha consolidado, se ha mejorado y se han adquirido nuevas imágenes.

En la organización de la Semana Santa Infantil en Pamplona, como se dijo anteriormente, participan jóvenes, familias, niños y niñas quienes se preparan previamente para que el esplendor de sus pasos, la piedad de las gentes y la admiración por los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo muevan los corazones a fundamentar más el espíritu de fé católica.

El padre Reinaldo Pinto Colmenares, quien fue párroco de Nuestra Señora de Las Nieves, dijo que: “la organización de la Semana Santa Infantil tenía 60 líderes que se encargaban de catequizar a los niños, quienes participan en ella durante cinco sábados del tiempo de Cuaresma los preparan y motivan para que tengan mayor conocimiento de la pasión de Cristo. Estos líderes son adultos y jóvenes, grupos de cursillistas, catequistas, grupos de oración, que en años anteriores colaboraron en ese evento religioso y quienes tienen un compromiso cierto de dar testimonio católico. Hay un total de 600 niños de diferentes edades organizados para cumplir su rol de: cardenalitos, monjitas, guardia romana, apóstoles, sanedrín, nazarenos y niñas sahumadoras vestidas de blanco o rojo. En los últimos años como novedad han dramatizado varios episodios de la pasión de Cristo en el desfile procesional. Con gran fervor los niños viven esta maravillosa experiencia religiosa y se les motiva a llevar una vida de fé y de cristiandad en torno al misterio pascual. Jesucristo que es verdadero hombre y auténtico Dios, representado en iconografías y pasos fomenta en estos infantes el continuar siendo testimonio de vida y compartir la esperanza cristiana de estar algún día con él”.

En este año 2012, la Semana Santa Infantil está a cargo del padre Nicolás Villamizar, párroco del Templo de Nuestra Señora de Las Nieves, del dinámico presidente Carlos Hugo Arteaga, de los líderes y de otras entidades parroquiales respaldas por los padres de familia de todos los niños y niñas que participan en ella.

En esta Semana Santa del 2012, digamos con el Papa Mensajero de Cristo: “Ante un mundo roto y deseoso de unidad es necesario proclamar con gozo y con fé firme que Dios es comunión Padre, Hijo y Espíritu Santo y llama a todos los hombres a que participen en comunión trinitaria” Juan Pablo II.


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