Bienvenido a Pamplona

Pamplona es un paraíso porque así lo quiso dios,

orgulloso que me siento de allí haber nacido yo...

Tienes un mágico encanto que cautiva el corazón...

 

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Semana Santa en Pamplona - Martes Santo

 La procesión antiguamente salía de la Catedral, ahora se encarga de ella la parroquia San Francisco de Asís, el homenaje lo rinden al Señor de la Humildad. Algunos mensajes han sido: “Nosotros le tuvimos por azotado, huido de Dios y humillado (Is-53,4) (1998), “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón” (1994), “Jesucristo es compasivo, tolera, sufre, perdona, ama (2001).

Los Hermanos Nazarenos, como en todos los días Santos, recorren las calles por donde pasará la procesión de la noche, en esta forma orientan a los pamploneses y a los turistas que llega a la ciudad, sobre el recorrido que se hará. Cada día Santo desfilan, ante los pasos; asociaciones, grupos cívicos, bandas marciales, autoridades civiles, militares, miembros de las comunidades religiosas, seminaristas y delegaciones de los colegios que pertenecen a cada parroquia; en esa forma las procesiones revisten más recogimiento, religiosidad, solemnidad y veneración a la Pasión de Cristo.

Los pasos de la procesión del Martes Santo son entre otros: “La Cruz”, “La Verónica”, “El Santo Rostro”, “San Juan”, “San Pedro”, “La Dolorosa”, 

“Antiguamente el Martes Santo se hacía la procesión del “Señor de la Piedrita”, hoy “Señor de la Humildad”, el oficio que se realizaba se llamaba “de tinieblas”, debido a que la ceremonia se hacía en lo oscuro porque en ese tiempo no había luz eléctrica en Pamplona. A las siete de la noche se convocaba a todos los fieles a la Catedral, en la ceremonia se cantaba el canto de los Maitines, el Obispo salía con el capítulo y doce catedralicios que lo acompañaban a hacer el recorrido por toda la iglesia, el señor Obispo era el único que llevaba un cirio encendido, la oscuridad de la iglesia daba para que la gente se quedara dormida. En la ceremonia se rezaban algunos de los pasajes de la Biblia, donde narraban como fue la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, hasta llegar a la oración del Huerto: “Padre Mío si es posible quita de mí este cáliz”, entonces nuestro Señor se volvía a mirar a los apóstoles y los encontraba dormidos y él los despertaba y volvían a orar todos con el Padre. Es así como el Obispo se acercaba a las personas que estaban dormidas y les daba una cachetadita en la mejilla diciéndoles: “Despertad, por qué os habéis dormido? Era una ceremonia muy linda (….), después prendían la luz cuando se cantaba gloria (….)”. (Rosa Aura 1994, pág. 36).

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