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Águeda Gallardo

Agueda Gallardo

Doña María Águeda Gallardo Guerrero, nació en  Pamplona el 5 de febrero de 1751. Fueron sus padres don José Gallardo y doña Rosa Guerrero. Sus abuelos paternos don Miguel Gallardo de la Reina, de origen español y doña Josefa de Valencia, dama pamplonesa de rancio abolengo quienes  se unieron en  matrimonio en 1715. Sus abuelos maternos fueron don Francisco Guerrero y doña Ángela Vela Patiño. 

Los  padres de doña Águeda contrajeron nupcias el 4 de octubre de 1746, en la Iglesia Mayor de Nuestra Señora de las Nieves. Los hermanos Gallardo Guerrero se llamaron: Ignacio Tomás, María Águeda, Bárbara Casilda, Antonio Ignacio, José Javier y Rafael Emigdio; todos Próceres de la Independencia nacidos en Pamplona

Doña Águeda fue bautizada en la Iglesia Mayor y el correspondiente documento reposa en el Archivo del Palacio Arzobispal. 

En esta transcripción, se omitieron algunas abreviaturas y se conservó  la del año en que fue expedida la partida. No se tuvo en cuenta la ortografía de la época para facilitar la lectura y los nombres se copiaron tal cual están en el documento. 

“En siete días del mes de febrero del año de sinquenta y uno, el Doctor don Antonio Valencia con licencia bautizó, puso óleo y chrisma a una niña, llamándola María Ágata del Sagrado Corazón, hija legítima de Don Joseph Gallardo y Doña Rosa Guerrero. Fue su madrina doña Josepha Valencia a quien le advirtió el parentesco y obligaciones.Testigo Thom de Thorres. Doy fe Vicario Thom Rincon” 

Nombre de pila

En la margen izquierda del libro de bautizos dice: MARÍA ÁGATA DEL SAGRADO CORAZÓN. 

Para aclarar lo referente al nombre de Ágata, éste viene del latín y traducido al español quiere decir Águeda. Comparando las partidas de bautizo y de matrimonio de la dama,  se concluye que es la misma persona. En ese tiempo,  no se tenía en cuenta la ortografía ni el orden de los nombres y apellidos, a los cuales se les daba uso  indiscriminado; irregularidad,  que  se conoce  como  “época anárquica en España”. Esta anomalía  se extendió hasta el siglo XVIII y prevaleció hasta los primeros años del siglo XIX. 

Actualmente hubiese sido un problema legal, debido a que una simple letra cambiada, se considera que corresponde a otra persona. Hay que recalcar que la matrona pamplonesa en ningún documento aparece con el  apellido de Villamizar; este error se empezó a cometer muchos años después de  fallecida. En todos los documentos originales que reposan en los diferentes archivos de Pamplona, se menciona como Ägueda Gallardo Guerrero. Sería importante que los pamploneses y los colombianos la reconociésemos por su verdadero nombre y apellidos. 

Doña Águeda nació en un hogar de alcurnia y de abundantes bienes económicos. Fue la segunda de seis hermanos, cuatro varones y dos hembras. Doña María Águeda Gallardo, casó en Pamplona a la edad de 16 años con don Juan Antonio de Villamizar y Peña, el 5 de agosto de 1767. Don Juan Antonio se desempeñó en varias oportunidades como Teniente Corregidor de la Provincia de Pamplona y Alcalde de la Santa Hermandad de San Pedro, una de las más importantes de  América. Fue sargento del ejército comunero, Corregidor y Justicia Mayor de la Provincia y pertenecía a una de las familias más adineradas de la región. 

Influencia política

En 1795, Pamplona obtuvo el rango de Provincia del Nuevo Reino de Granada y su capital era la Ciudad de Pamplona, bajo la autoridad de un Corregidor. En 1808 llegó a Pamplona como gobernador don Juan Bastús y Faya, caballero catalán, abogado de profesión, quien quiso cambiar las costumbres de la población y la forma de vestir de los cabildantes, quienes asistían a las sesiones en alpargatas, sombrero y ruana. Ésta última prenda era considerada antihigiénica por la acumulación de pulgas y estaba prohibido usarla. Para ese tiempo, entre otros miembros del Cabildo de Pamplona, ejercían dichas funciones dos de los hermanos Gallardo Guerrero, quienes fueron reacios a aceptar las imposiciones de Bastús y ahí comenzaron las desavenencias. 

La altivez y despotismo de Bastús fue motivo para granjearse el odio de los lugareños. En la Época de la Ilustración los hijos de españoles nacidos en América quienes estaban capacitados intelectualmente, empezaron a ambicionar  el poder,  al que  no se les permitía  acceder. 

Dice el historiador Luis Eduardo Páez Courvel en su obra “Precursores, Mártires y Próceres santandereanos en la Independencia de Colombia” que en la residencia de doña Águeda comenzaron a realizarse tertulias, cuyo tema central era La Independencia. También lo corrobora don Luis Febres Cordero en su libro: “Del Antiguo Cúcuta”. Los criollos residentes en nuestra ciudad comenzaron a leer y a discutir en esas reuniones “Los Derechos del Hombre y del Ciudadano” y el “Contrato Social” de Roseau, documentos que había dejado intencionalmente el general Antonio Nariño en la residencia de un hermano de doña Águeda. 

Por lo anterior, se deduce que el Corregidor Bastús y Faya no era tenido en cuenta para las reuniones sociales de las familias importantes,  muchas de ellas organizadas por Doña Águeda,  mujer de temperamento fuerte y  aguerrida  quien influyó notablemente para cambiar la mentalidad de los criollos residentes en Pamplona. Los hijos de españoles nacidos en nuestro territorio aprovechando la malquerencia que sentían  por el mandatario, comenzaron a poner en orden las Ideas de Libertad. 

29 de Junio de 1810

Un grupo de ciudadanos y personalidades encabezadas por doña María Águeda Gallardo salieron con música a la Plaza Principal, la noche del 29 de junio para celebrar la festividad de San Pedro, patrono de la importante cofradía que llevaba su nombre.

 Se encontraban  departiendo con gran alborozo, cuando se presentó el Corregidor Bastús,  ordenó la suspensión de la fiesta y el retiro de todas las personas a sus casas, no sin antes discutir con la señora Gallardo, quien era la responsable de tamaña desobediencia, debido a que para cualquier actividad por pequeña que fuese, tenía que autorizarla el mandatario, quien obviamente se sintió burlado y encolerizado disolvió la celebración. 

Es pertinente aclarar que doña Águeda era una mujer anciana de casi 60 años, inteligente, de personalidad muy definida y avezada,  quien organizó el festejo a sabiendas del problema que iba a tener con la primera autoridad, el cual asumió con coraje y decisión, exponiéndose a ser sancionada  por los representantes del Monarca.

 Al otro día de los hechos, corrió el rumor que mediante Decreto se ordenaría el apresamiento de doña Águeda y la incautación de sus bienes por considerar el acto de la noche anterior, como asonada. 

Inmediatamente sus hermanos y familiares organizaron la partida de la dama, quien sigilosamente salió de la ciudad a refugiarse en una de sus haciendas de La Garita. 

El 4 de Julio de 1810

Versión oral que ha trascendido sobre la Independencia de Pamplona

“El 4 de julio de 1810, cinco días después de los hechos ocurridos en la fiesta de San Pedro, se encontraron en la Plaza Principal de la ciudad don Juan Bastús y doña María Águeda Gallardo Guerrero. Entablaron una acalorada conversación y ante las insolentes palabras del mandatario, la aguerrida dama arrebató el bastón de mando que sostenía el Corregidor Bastús en su mano. Inmediatamente la gente se amotinó alrededor, apoyaron a la señora Gallardo Guerrero; rodearon al mandatario y el pueblo enfurecido lo condujo preso al segundo piso de la Casa del Cabildo”

Reacción de los Pamploneses

Reducido Bastús a prisión se amotinó un grupo de personas de todas las clases sociales solicitaron Cabildo Abierto; se conformó la Junta Revolucionaria, se organizó el Batallón de Milicias, se envió comunicación a todos los cabildos sobre los hechos ocurridos en Pamplona, rechazando este valiente acto, el pueblo de Girón manipulado por el cura Eloy Valenzuela.

 El 31 de julio de ese mismo mes y año se firmó en la casa del antiguo colegio de los jesuitas el Acta de Independencia, se reemplazaron las autoridades españolas y esa memorable noche se recibió la noticia del levantamiento ocurrido el 20 de julio en la ciudad de Santafé, noticia que llenó de alborozo a los ciudadanos.

Auxiliadora de las tropas libertadoras

En relato hecho por el cura Raimundo Rodríguez, Prócer de la Independencia se confirma  que doña Águeda fue una persona generosa y valiente quien con su propio dinero apoyó las actividades de los patriotas.

Fallecimiento de doña Águeda

Doña María Águeda Gallardo falleció a principios de 1840, de casi 100 años de edad. 

Símbolo de la mujer pamplonesa

Las mujeres pamplonesas consideramos que la valentía y talante de doña Águeda son cualidades dignas de imitar y nos sentimos muy orgullosas que el  himno de Pamplona, fuese inspirado en las actitudes de doña Águeda. Este honor se lo dio don Belisario Mattos Hurtado, autor de la letra del himno, el cual en las dos primeras estrofas dice:

 

 

Noble pueblo blasón de la historia
De tus hijos el gesto marcial
Cosechó muchos lauros de gloria
En la magna epopeya triunfal.
Una dama de limpio linaje
Las cadenas del yugo quebró 
Y en la noche sin fin del ultraje
De los libres el sol alumbró

 

Autor: María Clara Valero Álvarez

Presidenta de la Academia de Historia de la Ciudad de Pamplona

 

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Comentarios  

 
#1 Nombre desconocido 14-11-2011 16:54
MUY INTERESANTE QUE DEN A CONOCER ESTA PARTE DE UESTRA HISTORIA NO SOLO EN LO SATANDERES SINO E A NIVEL NACIONAL. MUCHOS CREEMOS QUE LA POLA FUE LA UNICA MUJER BERRACA EN LA INDEPENDENCIA Y HOY LOGRO VER QUE TAMBIEN HAY MAS... CUANTAS COMO ELLA AUN ESTAN EN EL ANONIMATO??
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